
Portada revista Frío y Calor Nº 59 |
El presente artículo tiene por objeto, demostrar las ventajas que pueden obtenerse al trabajar a temperatura algo más baja que los máximos que permiten las calderas o generadores de agua caliente para calefacción doméstica.
Por ejemplo, para un suministro de agua caliente a la instalación de 75ºC, haremos una comparación con el caso de suministro a 90ºC, basándonos en una vivienda de las siguientes características:
- Vivienda unifamiliar de 70 m2 ubicada en un edificio de cinco alturas.
- Superficie a calefaccionar de 63 m2.
- Nº de personas que la habitan de forma continua: 4
- Uso diario de la vivienda.
- Dispone de tres dormitorios, living - comedor, cocina y sala de baño.
Primeramente, habrá que realizar el cálculo de necesidades térmicas o caloríficas para compensar las pérdidas existentes en la vivienda, para ello, habrá que tener en cuenta los siguientes aspectos:
- Tipo de vivienda.
- Orientación.
- Ubicación geográfica.
- Temperaturas de proyecto, exterior e interior.
- Tipos de materiales utilizados en la construcción.
- Tiempo de funcionamiento del equipo calefactor.
- Diseño de la instalación.
- Forma de realizar la distribución.
- Características de los emisores de calor.
- Características de los generadores de calor.
(Caldera mural atmosférica o estanca, niveles de modulación, etc.)
- Combustible a utilizar.
- Necesidades de A.C.S.
- Regulación requerida y/o deseada.
- Accesorios, etc.
Cuanto más cercanos a la realidad sean los datos de la vivienda y su uso, más se podrán adaptar técnicamente los materiales empleados a las necesidades reales, lo que supone un grado de ahorro y confort importante.
Necesidades de Calefacción y A.C.S.
Suponiendo unos requerimientos de calefacción de acuerdo al cálculo de necesidades en función de las características de la vivienda, y que se indican en la tabla siguiente:
Se obtiene que se necesita cubrir una pérdida de 6.969 Kcal/h. Teniendo en cuenta las pérdidas por distribución, podríamos asumir que la potencia resultante es de 8.000 Kcal/h.
En cuanto a las necesidades de A.C.S., al tener una sala de baño y una cocina es suficiente para cubrir esa demanda con una producción instantánea de 13 L/min, con un DT=25ºK.
Kcal/h = 13 L/min x 60 min/h x 25ºK x 1,0 Kcal/L/ºK = 19.500
De esa manera, se necesitaría una caldera con una potencia útil de 20.000 Kcal/h.
Conclusiones
1) El importe añadido de los 16 elementos adicionales (60-44), supone de acuerdo a la marca considerada, un 12% adicional aproximadamente, permitiéndose trabajar con una temperatura de agua a la salida de caldera de 75ºC y con menor salto térmico en los radiadores.
2) Dentro de las ventajas que esa situación ofrece están las siguientes:
- Se produce un calentamiento gradual de todas las zonas al calefaccionar.
- No existen cambios bruscos de temperatura en el ambiente.
- Se disminuyen al máximo las alteraciones sobre la
humedad ambiental.
- Se reducen en gran medida los movimientos de polvo.
- No perjudica la salud de los usuarios.
- Se disminuye el desgaste de todas las piezas y
materiales, tanto móviles como estáticas, debido a la menor fatiga de funcionamiento al trabajar la
instalación a menor temperatura.
- Se minimizan las intervenciones por averías y
su mantención será más sencilla.
- Se alarga la vida útil de la instalación y de la caldera notoriamente, hasta el doble de tiempo o más.
3) Si el sobredimensionamiento de la instalación, tal como se dice en el punto 1, supone un costo adicional de un 12% sobre el presupuesto base y con ello se consigue que la instalación trabaje desahogada, que proporcione mayores niveles de confort y, además, un ahorro notable, puesto que aumenta considerablemente la vida útil del sistema con un leve extra costo inicial, entonces vale la pena hacerse esta consideración.