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Revista "Frío y Calor" N° 79



Parte de la Historia de la Refrigeración en Chile

Por Humberto Baghetti G. Gerente General de Profrío Ltda.

 

Al recibir el último número “Frío y Calor” correspondiente a Marzo - Abril  2006, revista que constituye la voz oficial de la Cámara Chilena de Refrigeración y Climatización A.G., hemos constatado una vez más que este medio realiza una excelente comunicación con nuestros colegas. Cada mes la revista está más interesante, por los excelentes artículos técnicos que ahora se incluyen y que amplían sin duda enormemente los conocimientos de todos los que en una u otra forma nos desempeñamos en las especialidades de Refrigeración y Aire Acondicionado.
Recuerdo que cuando ocupábamos el cargo de Director de nuestra Cámara -hace ya varios años- resultaba dificultoso reunir el suficiente material para publicar oportunamente todos los meses. Fue a mediados del año 2004 cuando la Secretaria Ejecutiva, nuestra amiga Xandra Melo, nos solicitó que le enviáramos un artículo técnico para un nuevo número especial de la revista “Frío Calor“ que se dedicaría a la Refrigeración, pensando posiblemente ella que yo por la edad y la antigüedad trabajando en esta especialidad, podría ser uno de los indicados para colaborar con alguna novedad técnica.

Por algo será que nuestro amigo y colega Ingeniero Alberto Mayer en la comida que organizó hace algunos años, con el fin de reunir al máximo de los que trabajamos en esta especialidad para que nos conociéramos social y técnicamente -con mucho acierto y cariño- en el discurso de ofrecimiento del ágape, dirigiéndose al colega Ingeniero Hernán Acuña y al suscrito nos nombró como “los dinosaurios de la refrigeración en Chile”. Debo si aclarar que soy muchos años mayor que Hernán.
A propósito de los años pasados, me viene a la memoria todo esto, pues nos comunicó la muy estimada Secretaria Ejecutiva de la Cámara, nuestra amiga Xandra Melo, que tiene reservado el espacio en el próximo número de la revista “Frío Calor“ para continuar con nuestra crónica “Parte de la Historia de la Refrigeración en Chile”.

Felizmente en el número recién pasado hemos leído “Historia del Aire Acondicionado” escrita por el Ingeniero cívil señor Alberto Labbe y otro artículo titulado “Historia de la Refrigeración Presente” Frigorífico Bories, escrito por el colega Presidente de Ditar-Chile Klaus Peter  Schmid, textos que han sido de un gran aporte. Nos podemos morir tranquilos, pues gente joven ha recibido nuestro testimonio -como en una carrera de posta-.  La historia se seguirá escribiendo en las especialidades del frío y del calor, espero que así sea.
Por lo demás estimamos que deben haber muchos más colegas a través del país que podrían enviar sus crónicas sobre sus especialidades, sus anécdotas, errores cometidos en el desempeño, chascarros, etc. De todas estas cosas los  asociados que están empezando podrían sacar algunas enseñanza.

A propósito de errores, recuerdo que en el año 1958 expiraba el 2° Gobierno del Presidente Carlos Ibáñez del Campo y el Instituto de Economía Agrícola (Inecona) a cargo de los Frigoríficos fiscales recibió un encargo desde la Moneda, comunicándonos que el Presidente Ibáñez quería dejar como recuerdo un Frigorífico en la tierra en que había nacido, Linares.
Imagínense faltaban alrededor de 8 o 10 meses para el término del Gobierno de Ibáñez y en esos pocos meses se tenían que inaugurar las obras. (¿No creen ustedes que esto es muy parecido a lo que ha ocurrido en Gobiernos posteriores?). Para hacer el cuento corto, se cumplió con el plazo y días. Antes de terminar su Gobierno el Presidente Ibáñez inauguraría el Frigorífico solicitado.

Recuerdo que semanas antes de la fecha de término de las obras hubo problemas con la firma que ejecutaba la techumbre y para resolverlo se reemplazó el tipo de cubierta proyectado por un techo plano, fabricado con planchas de cobre liso, que entiendo que por su calidad tendría que estar todavía vigente, porque el Frigorífico aún se encuentra en operación.
El día antes de la inauguración llovía torrencialmente en Linares y nuestro Frigorífico parecía una regadera, se pasaba el agua por todas partes. ! Que hacíamos !, no podíamos defraudar a nuestro Presidente. Casi todas las cámaras tenían sus pisos mojados, incluso en aquella en la que se celebraría el almuerzo de inauguración, con la participación del mandatario, su comitiva oficial y autoridades locales. ¿Cómo podríamos secar tanta superficie mojada y en tan poco tiempo?. Pero está visto en los momentos difíciles le aparece al chileno su ingenio innato: a uno de los más viejos, sureño puro y con gran recorrido en las pistas, propuso calentar los espacios mojados cómo se hace en el sur en los Inviernos en las casas de remolienda de la época donde las niñas lo tratan a uno de “tú”.

El sistema propuesto consistía en cortar tambores de aceite y colocarles alcohol y encenderlos.  Así se hizo, a cada cámara se le colocaron 3 o 4 de estos artefactos y quien iba a creer santo remedio, el efecto rindió sus frutos y se secaron las cámaras como por milagro. Sin embargo, quedaba pendiente otra solución, afuera seguía lloviendo y ¿cómo parábamos la filtración del techo?, ahí afloró nuevamente el ingenio y a otro se le ocurrió lo siguiente: salir a reclutar jóvenes al pueblo, los que se ubicaron bajo de cada gotera para evitar que éstas traspasaran el cielo de la cámara dónde se celebraría el almuerzo de  inauguración.  A pesar de lo anterior inevitablemente muchas gotas se filtraban y no quedó otra solución que ubicar bajo ellas a algunos muchachos con la orden de no moverse, aunque las gotas las recibieran en plena cabeza.

Nuestro error como proyectista de este frigorífico, que fue uno de los primeros  que asesoramos, lo constituyó la ubicación que le dimos a la sala de máquinas en su extremo con respecto a la larga corrida de cámaras con un pasillo central.
El terreno donde se construyó el Frigorífico, había pertenecido a la señora del Presidente Ibáñez, tenía alrededor de 40 m de ancho por 200 m. de largo, habría sido ideal para ubicar una fábrica de corbatas.

Colocamos la sala de máquinas a un extremo del Frigorífico en vez de haberla ubicado al centro, con lo que se habría ahorrado mucho dinero en diámetros de tubería y rendimiento en sus equipos. Con los años y experiencia que tenemos ahora, nos damos cuenta que la ubicación correcta debió ser en el centro del largo del Frigorífico, repartiendo la carga térmica en dos ramales. Este error todavía me pena cada vez que voy a Linares.

Espero que las nuevas generaciones de colegas, al leer estos errores no los repitan. Como dice Julio Iglesias “no hay que tropezar dos veces con la misma piedra”.

En la próxima crónica contaremos algunas anécdotas acerca de esta inauguración.

 


 


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